Un planeta, un océano

La UNESCO es la impulsora del Decenio de las Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible(DEDD, 2005-2014), que pretende movilizar recursos educativos de todo el mundo que contribuyan a diseñar un porvenir más sostenible. La Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS) debe permitirnos afrontar los desafíos mundiales presentes y futuros de manera constructiva y creativa. De esta forma conseguiremos unas sociedades más sostenibles y mejor adaptadas a su entorno.

El cambio climático tiene consecuencias humanas y sociales importantes. Más de 30 programas de la UNESCO en los ámbitos de la ciencia, la educación, la cultura y la comunicación contribuyen a la investigación, la educación y la transmisión de información sobre el cambio climático. Además, se intentan comprender las implicaciones éticas que tiene este fenómeno para las generaciones presentes y futuras.

La Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO (COI-UNESCO) trabaja para mejorar nuestra relación con el océano mediante el fomento de la investigación y la difusión del conocimiento científico, y a través de la educación pública para entender estos cambios medioambientales sin precedentes. La Comisión se esfuerza en promover la cooperación internacional con el objetivo de aumentar nuestro conocimiento de la naturaleza, el océano y las zonas costeras, y aplicarlo a a gestión, el desarrollo sostenible, la protección del ecosistema marino y la toma de decisiones.

Gracias al apoyo de la Convención del Patrimonio Mundial, los espacios naturales más impresionantes obtienen reconocimiento internacional, además de asistencia técnica y financiera para hacer frente a amenazas como la tala indiscriminada para hacer cultivos, la introducción de especies exóticas o la caza furtiva.

En el marco de los esfuerzos realizados a escala global para proteger las diferentes formas del patrimonio cultural, la UNESCO adoptó en 2001 la Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático.Este tratado internacional expone los principios éticos para la protección del patrimonio cultural sumergido, establece un marco de colaboración entre Estados y plantea una serie de reglas científicas prácticas para la conservación y la investigación de este tipo de patrimonio.

Texto e imágenes tomadas de es.unesco.org

 

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