La santidad en el camino diario de los Misioneros Combonianos

«Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos. Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor» (Ef 1, 3-4).

«Valentía para el presente… Y sobre todo para el futuro» (San Daniel Comboni)

¡Queridos hermanos, feliz fiesta de san Daniel Comboni!

La Palabra de Dios, que acabamos de leer, nos recuerda lo hermoso que es dar gracias al Señor por su presencia y sus bendiciones en la vida de cada uno de sus discípulos y discípulas. Contemplando la vida de nuestro Padre Fundador estamos invitados a proclamar cosas buenas de Dios, a bendecirlo y a agradecerle la persona, la vida de testimonio y el servicio misionero de san Daniel Comboni. Somos conscientes de que estamos ante un pastor del Pueblo de Dios, santo y generoso, que vivió su llamada en la santidad de vida y ejerciendo la caridad apostólica en la misión en África.

Entre las muchas inspiraciones que el Espíritu Santo puede sugerirnos tanto a nivel individual como comunitario, este año queremos celebrar la fiesta de San Daniel Comboni teniendo en cuenta tres realidades principales.

La santidad de Comboni nos habla del amor crucificado del Corazón de Jesús. San Daniel Comboni hizo su camino de santidad amando y abrazando la Cruz, el lugar por excelencia donde contemplar el corazón de Dios para la humanidad que sufre. Mirando a la Cruz, Comboni contempló el Corazón de Jesús que late por la humanidad necesitada de encontrar el gran amor de Dios por cada hombre y cada mujer. Este año, después de una larga reflexión y varias propuestas, hemos elegido la cruz que los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús llevarán como signo de su pertenencia a Dios, a la misión y al Instituto.

Esta cruz, a través de Cristo presentado con los matices de un rostro africano, nos recuerda la pasión misionera de Comboni por los pueblos de África por los que dio su vida. A través del corazón nos recuerda contemplar el Corazón de Jesús que sigue latiendo por toda la humanidad. Las iniciales MCCJ en el reverso, justo encima de la imagen del mundo, nos invitan a trabajar como Misioneros Combonianos para construir el Reino de Dios entre los diferentes pueblos y en contextos difíciles.

La santidad de Comboni se vive en comunión con la humanidad sufriente. San Daniel vivió una santidad solidaria con los que sufren y los que son maltratados. A lo largo de nuestra historia, los hijos e hijas de San Daniel Comboni han tratado de caminar por el camino de la santidad, compartiendo la vida cotidiana de sus hermanos y hermanas que sufren. Tenemos grandes figuras que son ejemplos de hacer causa común con el pueblo: el Padre Giuseppe Ambrosoli, que será beatificado el próximo año en la fiesta de Cristo Rey; el Padre Ezequiel Ramin y muchos otros. Hoy también estamos llamados a compartir en santidad la vida de muchas personas que se enfrentan a la crisis de la pandemia del coronavirus y todas sus consecuencias. Seguimos en comunión con los migrantes y los refugiados, con las poblaciones en zonas de conflicto y de guerra. Llevamos en nuestros corazones toda la carga del sufrimiento de la Iglesia y la triste situación de la naturaleza y la creación.

La santidad de Comboni nos acompaña en nuestro camino hacia el XIX Capítulo General. Confiamos en que el encuentro con San Daniel Comboni, que intensificaremos en nuestro camino de preparación al próximo Capítulo General, nos hará redescubrir la santidad de vida de San Daniel y nos recordará nuestra llamada a ser discípulos. Estamos invitados a dejarnos convertir por la misericordia de Dios, a continuar nuestro camino para llegar a ser «santos y capaces» como nuestro fundador quiso que fuéramos y a vivir nuestra misión en el contexto del mundo de hoy junto a nuestros hermanos y hermanas necesitados de escuchar la Buena Nueva de Jesucristo.

Que nuestra Madre María, que ha acogido y guardado todo en su corazón, nos obtenga la gracia de escuchar, profundizar y acoger los impulsos del Espíritu Santo en nuestro camino hacia el XIX Capítulo General.

¡Feliz camino con San Daniel Comboni!

Tesfaye Tadesse Gebresilasie MCCJ

Superior General

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