¿Dónde buscas tu santidad?

¡San Francisco de Asís, 4 de octubre! ¡San Pedro, 29 de junio! ¡Santa Teresa Benedicta de la Cruz, 9 de agosto! ¡Santa Rita, 22 de mayo! ¡San Daniel Comboni, 10 de octubre! Podría escribir y escribir y dar una lista grande de nombres y fechas de hombres y mujeres a los que conocemos como “santos” y que gozan de un espacio dentro de nuestro calendario. ¿Quién no ha visto un almanaque con santoral, o sea, el nombre de al menos un santo diario?

Siendo así, ¿por qué celebrar un día de Todos los Santos? No es que sea para celebrar a los que no tienen fecha de celebración, porque todos la tienen propia. No es que se le olvidó a la Iglesia y tuvo que inventar un día para ellos.

En realidad el día de Todos los Santos, nos recuerda la santidad de todos los que estén gozando de la presencia de Dios, con o sin aureola. “Los primeros cristianos, las primeras comunidades hasta nuestros días están repletas de personas cuyas historias no conocemos, ni cabrían en las páginas del calendario. Esos son los santos anónimos, a quienes también se honra hoy.”*

 

El 1 de noviembre nos hace recordar que todos estamos llamados a la santidad. Y que ciertamente muchos gozan ya de ella sin que los hayamos puesto en un pedestal. El Papa Francisco, en abril de 2019, dedicó su Exhortación Apostólica “Gaudete et Exultate, sobre el camino de la santidad en el mundo actual”, precisamente a reflexionar sobre esto: todos podemos ser santos. Así, afirma que el Espíritu Santo derrama santidad por todas partes… GE6 y nos pide también: Dejémonos estimular por los signos de santidad que el Señor nos presenta a través de los más humildes miembros de ese pueblo que «participa también de la función profética de Cristo, difundiendo su testimonio vivo sobre todo con la vida de fe y caridad GE 8. Así, apela que percibamos lo bueno del mundo, de las personas, de lo que hay dentro de nosotros que nos acerca a Dios y a los demás.

Hacer un camino de santidad consiste en, pero no solo, una vida donde haya oración, silencio, contemplación de Dios. Pero no se malinterprete. No es estar de rodillas en una banca, o leyendo la Biblia “todo el día.” La santidad de cada día es mucho más que eso. En el numeral 104 de la Exhortación, se dirá: La oración es preciosa si alimenta una entrega cotidiana de amor. Nuestro culto agrada a Dios cuando allí llevamos los intentos de vivir con generosidad y cuando dejamos que el don de Dios que recibimos en él se manifieste en la entrega a los hermanos.” Un camino con Dios sin prójimo, en verdad es falsedad. Un perfecto camino con Dios, nos abre los ojos para amar al prójimo, para entender la vida cristiana total. Los santos lo entendieron. Quienes gozan de la presencia de Dios, sin aureola, lo entendieron.

Recuerdo una vez, siendo seminarista una religiosa me dijo: Vive tu vida como un santo (pero que el Vaticano no se dé cuenta, porque sale muy caro el proceso). Era una invitación, una llamada a la santidad más allá de un status. Era un llamado a un estilo de vida diario de amor a Dios y al prójimo, buscando la felicidad (santidad) haciendo felices (y santos) a los demás. Veamos en los demás las cualidades que los hacen santos. Busco mi santidad amando la misión. ¿Tú dónde y cómo la buscas?

 

*https://www.cope.es/religion/hoy-en-dia/iglesia-universal/noticias/que-celebramos-dia-todos-los-santos-20191101_286230

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