Liturgia de la Palabra, Santa Misa y Precepto

Maira González J. – San Pedro de Montes de Oca

Monseñor, primero saludarle y agradecerle su atención.

Entre compañeras nos hemos puesto esta cuestión. Cuando, en Domingo, por ausencia del sacerdote, en una capilla un Diácono u otro ministro, como un Delegado de la Palabra o un Catequista, dirige una Liturgia y reparte la Sagrada Comunión, los fieles que participan en ella, ¿cumplen con el precepto de participar los domingos y otras fiestas, en la Santa Eucaristía?

No llegamos a ningún acuerdo, ya que alguien insistía en que el precepto consiste en la obligación de participar en la Santa Misa, y esas Liturgias, aunque en ellas se reparta la Sagrada Comunión, no son la Santa Misa.

¿Nos da un poco más de luz, Monseñor?”

Respuesta

El Domingo es el Día del Señor.

Encontramos la respuesta a su “cuestión”, estimada Maira, en el mismo Código de Derecho Canónico. En el canon 1247 leemos: “El domingo y las demás fiestas de precepto, los fieles tienen obligación de participar en la Misa; y se abstendrá además de aquellos trabajos y actividades que impidan dar culto a Dios, gozar de alegría propia del día del Señor, o disfrutar del debido descanso de la mente y del cuerpo”.

A este canon podemos añadir otra muy apropiada afirmación de la Constitución Sacrosanctum  Concilium sobre la Liturgia, del Vaticano II. En su número 8 leemos: “la Iglesia, por una tradición Apostólica que se remonta al mismo día de la resurrección de Cristo, celebra el misterio pascual cada ocho días, en el día que es llamado con razón día del Señor o Domingo. En este día, los fieles deben de unirse a fin de que, escuchando la Palabra de Dios y participando en la Eucaristía, celebren el memorial de la pasión, muerte y resurrección y gloria del Señor Jesús y den gracias a Dios”.

Ahora bien, en el párrafo 2 del canon siguiente 1248, se establece como “santificar las fiestas” cuando no haya el presbítero para presidir la celebración eucarística. En tal caso, “se recomienda vivamente que los fieles participen en la Liturgia de la Palabra ahí en donde se celebre según lo que el Obispo haya establecido, o que (los fieles) permanezcan en oración durante el tiempo debido, personalmente, en familia o, si es oportuno, en grupos familiares”.

En tales casos, el precepto de asistir a la Santa Misa, no puede ser cumplido, y por ende cesa la obligación que eso implica. Las prácticas, y de entre ellas particularmente la Celebración de la Palabra con la distribución de la Sagrada Comunión que el canon “encomienda vivamente” suplen así el cumplimiento del deber del precepto, pero propiamente no cumplen con él, ya que ellas no hacen parte del mismo.

Por Monseñor Vittorino Girardi mccj

Obispo Emérito, Tilarán-Liberia

Un comentario

  1. Jorge Fernando Flores Serrano

    Excelente aclaración.
    Saludos desde Tehuacán, Puebla, México

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *