Mil vidas para entregarnos en la misión

Este mes de mayo nos trajo a nosotros, Combonianos de las provincias de América y de la Delegación de Asia, una singular ofrenda: la Asamblea Continental de la Formación, la cual toma lugar cada dos años en una de nuestras provincias. Correspondió este año en Ciudad de México, en la Casa Provincial situada en Xochimilco, al sur de la ciudad.

Se reflexionó alrededor de la formación, la cual es fundamental para el Instituto.

Es así que más de 20 representantes de las circunscripciones, quienes trabajamos en la Promoción vocacional y en la Formación de Base (Preparatoria, Introductorio, Postulantados, Noviciado Continental y Escolasticados) nos hemos encontrado del 12 al 18 de mayo, contando con la presencia de los padres Alcides Costa del Consejo General y John Baptist Opargiw, responsable del Secretariado de la Formación, venidos de Roma para este encuentro singular. Así también participaron dos Hermanas Combonianas y una Laica Comboniana de México.

El sábado 11 de mayo, para iniciar estos días con gran fiesta y espíritu misionero, tuvimos la alegría de participar de la ceremonia de los Primeros Votos de 6 nuevos Combonianos del Noviciado de Xochimilco, ellos procedentes de México, Perú, Guatemala y las Filipinas. Fue como para recordarnos el por qué de nuestro encuentro y el valor de la misión y de la consagración. Recordamos y revivimos nuestro compromiso y amor por  la misión, nuestra entrega a ella, y una vez más tomamos cuenta que la misión más importante, como afirmara Comboni, es formar los futuros misioneros.

El domingo 12, primer día de encuentro, nos preguntamos, cómo nuestro Fundador, qué haríamos si tuviéramos mil vidas. Para todos, la respuesta fue volver a entregarnos en la misión.  Ya el lunes se inició con el compartir y la realidad de la formación de Base en nuestro Instituto, en general, y también los logros y dificultades en nuestros seminarios. Podemos afirmar que no nos sentimos solos, sino que comenzamos a experimentar que caminamos como comunidad, aun si todos venimos de diferentes lugares.

Hay que dejarse llevar por el amor de Dios y permitir que Él hable, para poder dirigir la Palabra a nuestros jóvenes.

Los días siguientes profundizamos, con el gran apoyo del expositor, Padre José Angel,  acerca de la cultura del joven actual, su sentir, su caminar en búsqueda de vocación e ideales. Se nos habló de la Pastoral vocacional y sus exigencias. Igualmente tuvimos oportunidad de vernos a nosotros como agentes que acompañan otros que inician el caminar, y las cualidades que como formadores y guías debemos tener y observar. Se nos ve como pastores, que tenemos ovejas de todo tipo en nuestros hombros. Así, nos dejamos llevar por el amor de Dios, permitimos que Él nos hable, para nosotros poder dirigir la Palabra a nuestros jóvenes. Con todo, reconocimos que tenemos tanto virtudes como límites y expresamos nuestro deseo de seguir caminando y viviendo la misión desde las casas de formación.

Los últimos días, el Padre Enrique Sánchez, Provincial de México nos animó a dejarnos llevar por Cristo, por su mensaje, para ser también nosotros testigos de Su Evangelio. Como lo decía Comboni: tener los ojos fijos en el Crucificado y preguntarnos qué quiere decirnos este buen Dios que nos ama desde la cruz. Esto se logra con la paciencia, humildad, disponibilidad, con deseos de escuchar a Dios y a los formandos, aprender también de ellos y de las experiencias de la vida.

El sábado por la mañana, no podía faltar la visita y celebración de la Santa Eucaristía en la Basílica de nuestra Señora de Guadalupe, la Morenita del Tepeyac. A sus pies colocamos nuestra misión, nuestro compromiso por la formación y nuestro deseo de transmitir la alegría de la misión y del Evangelio a nuestros jóvenes.

Fueron días de mucho aprender, escuchar, compartir y discernir. Nos sentimos bien y animados en esta misión que nos ha sido encomendada, y pedimos a Dios que no nos deje solos, y que envíe a la mies muchas y santas vocaciones a la vida misionera, bajo la protección de María Reina de las Misiones y de San Daniel Comboni.

Padre Juan Diego Calderón mccj

Postulantado, San José, Costa Rica

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