¡Qué bueno es que los jóvenes se arriesguen!

Uno de los numerales de la Exhortación “Christus vivit” que dirige el Papa Francisco a los jóvenes, y a todo el pueblo de Dios, nos permite reflexionar sobre el llamado a la misión. Un desafío para todos es el 177: No tengan miedo de ir y llevar a Cristo a cualquier ambiente, hasta las periferias existenciales, también a quien parece más lejano, más indiferente. El Señor bus­ca a todos, quiere que todos sientan el calor de su misericordia y de su amor. Y nos invita a ir sin miedo con el anuncio misionero, allí donde nos en­contremos y con quien estemos, en el barrio, en el estudio, en el deporte, en las salidas con los amigos, en el voluntariado o en el trabajo, siempre es bue­no y oportuno compartir la alegría del Evangelio.”

El guatemalteco David Eduardo Romero Chajón (segundo de derecha a izquierda) profesó sus primeros votos en el Instituto junto a otros jóvenes.

Ciertamente que nos hace pensar a fondo sobre cuál es nuestra vocación y camino, y, desde los lugares más simples y comunes, manifestar nuestra fe. En este numeral, vemos que se interpela al joven en lo diario. Y aún así, y ya considerando esto todo un reto, el Papa es aún más puntual en el 276: “En el discernimiento de una vocación no hay que descartar la posibilidad de consagrarse a Dios en el sacerdocio, en la vida religiosa o en otras formas de consagración. ¿Por qué excluirlo?”

Cinco jóvenes Latinoamericanos, ya desde antes del Sínodo de los Jóvenes habían considerado esto de manera tan fuerte, que se habían arriesgado a ingresar en alguna casa de formación, hace años, los postulantados de los Misioneros Combonianos en Costa Rica, Colombia y México. Después de varios años, el sábado 9 de mayo hicieron su profesión religiosa en Xochimilco, México. Entre ellos el Guatemalteco David Eduardo Romero Chajón.

Habiendo sentido el llamado luego de participar en la JMJ en Brasil el año 2013, se decidió a entrar al Seminario Comboniano en San José, Costa Rica en el 2015. ¡Cuántos pensamientos, temores y grandes deseos habrán pasado por su mente en estos más de 5 años de preparación y formación!

Y al profesar sus Primeros Votos de pobreza, castidad y obediencia, ha manifestado públicamente su deseo de ser un Misionero Comboniano santo y capaz, como nos quiere nuestro fundador. Es decir, tomar el riesgo de dejar lo que tiene, para encontrar cien veces más, como lo prometió el Maestro. Dejar para encontrar, mirar hacia adelante y seguir anunciando el Evangelio. No hay que descartar la Vida Religiosa, decía el Papa Francisco. Estos jóvenes no lo descartaron, sino, en nuestro vocabulario, se lo tomaron muy a pecho.

Y qué bueno que haya quien se arriesgue y muestre así la alegría del Evangelio, de ser joven, de decidirse y empeñarse, todo por Cristo. Rogamos por David y sus compañeros Iván de Jesús Bautista y José Manuel Hernández, de México, y Luis Felipe Bedoya y Yeison Olivo Morales, de Colombia¸ para que sean fieles y felices en su vocación misionera, donde sea que el Señor los vaya guiando.

Así, damos gracias a Dios por un joven más de nuestra Provincia que se consagra en sus primeros votos, a la misión. Seguimos rogando al dueño de la mies que mande muchos obreros a ella.

¡Oh Jesús, Pastor Eterno de las almas, danos muchos y santos sacerdotes!

Pbro. Juan Diego Calderón Vargas, mccj

Superior Provincial Centroamérica

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