La obra de los Misioneros Combonianos para una nueva misión

Jueves 29 de octubre, 2020

Desde la carta encíclica Laudato si’ sobre el cuidado de la casa común, a la exhortación apostólica postinodal Querida Amazonia, hasta la nueva encíclica Fratelli tutti sobre fraternidad y amistad social: la iniciativa «Cantiere Casa Comune» lanzada en las últimas semanas por la familia comboniana, se mueve inspirada por estos tres documentos del Papa Francisco, para dar un nuevo impulso a la misión en Italia, reafirmando la alianza con las asociaciones de la sociedad civil y los movimientos populares en favor de los pobres y refugiados. [Foto: Daniele Cero,»Las flores púrpuras» (2016)]

Daniele Cero, «I fiori viola» (2016)

Cantiere Casa Comune

 

Desde la carta encíclica Laudato Si’ sobre el cuidado de la casa común, a la exhortación apostólica postinodal Querida Amazonia, hasta la nueva encíclica Fratelli tutti sobre fraternidad y la amistad social: la iniciativa «Cantiere Casa Comune» lanzada en las últimas semanas por la familia comboniana, se mueve inspirada por estos tres documentos del Papa Francisco, para dar un nuevo impulso a la misión en Italia, reafirmando la alianza con las asociaciones de la sociedad civil y los movimientos populares a favor de los pobres y refugiados. Migrantes y derechos humanos, economía de solidaridad, ecología integral, armamento, paz, espiritualidad ecuménica e interreligiosa, serán los temas privilegiados de un camino que durará dos años (octubre 2020-septiembre 2022) y que involucrará a toda la comunidad comboniana, religiosos, religiosas, seculares y laicos. La iniciativa se divide en tres fases: la primera, entre ahora y finales de año, servirá para poner en marcha el “Cantiere” (obra de construcción), centrado en los migrantes, a través de la confrontación y el enfoque de las propuestas en el territorio; el segundo, de enero a mayo de 2021, prevé la aplicación de iniciativas locales específicas que se analizarán durante un evento nacional – programado del 28 al 30 de mayo en Verona – titulado En el mismo barco. Hacia una humanidad plural; el documento común que surgirá de la reunión sentará las bases de la tercera fase, de junio de 2021 a septiembre de 2022, que será el de la concreción y continuidad, trazando el camino de los siguientes meses y elaborando el tema para el período de 2022-2024.

Según datos de la ONU, el número de migrantes en los últimos quince años ha crecido exponencialmente: si en el año 2000 había 173 millones, en 2017 superaron los 257 millones. El informe del ACNUR 2019 estima que unos 70,8 millones de personas se vieron obligadas a abandonar por la fuerza sus hogares, de los cuales unos veinticinco millones huyeron a otros países.

«La realización de la Casa Común», escribe el misionero comboniano Antonio Soffientini, miembro de la comisión central del “Cantiere”, en el pliego especial de la revista mensual Nigrizia, «es el principal objetivo para una conversión ecológica, social, cultural y económica, según los principios expresados en la encíclica Laudato Si’ y en la exhortación apostólica Amazonia Querida del Papa.  Se trata de promover un nuevo pacto social que prevea la inclusión de los empobrecidos (sujetos reales de cambio), la preservación de la Tierra y los bienes comunes (destinados, en el proyecto inicial de Dios, al bienestar de todos los seres de la Tierra), la acogida e interacción con los refugiados y migrantes, la adopción de nuevos estilos de vida (sobrios y respetuosos del ecosistema), la promoción de los valores de la justicia, la paz y la fraternidad universales». Se trata, pues, de un nuevo reto lanzado por la familia comboniana a principios del último octubre misionero, una obra abierta que convoca a todos aquellos que se preocupan por el sueño de la fraternidad universal, la humanidad plural, la amistad social, que el Pontífice opone en Fratelli tutti, a la triste realidad de racismos y de soberanismos de los que incluso la historia reciente está llena.

Si el “Cantiere” es el contenedor y la forma de fomentar la participación e implicación de todos los que se adhieren al proyecto, la Casa Común es el principal objetivo por alcanzar, instando a la sociedad a una transformación positiva a través de la reflexión y la acción concreta sobre cuestiones fundamentales. Partimos de la convicción de que, como dice el manifiesto, «todos estamos en el mismo barco y de que juntos estamos llamados a remar en la misma dirección hacia una humanidad plural, quitando los egoísmos, los racismos, los soberanismos y los prejuicios que consideran a los demás como amenazas, especuladores o manos de obra para el trabajo y la economía local, olvidando que son personas humanas con toda su dignidad». Dará consuelo a lo largo del camino el texto evangélico de Marcos 4, 35-41, donde Jesús aplaca la tormenta.

Pero, ¿en qué consiste realmente el proyecto? Como se ha mencionado, partiremos del territorio, de las comunidades locales, para identificar las necesidades y lanzar las primeras propuestas. Asociaciones, grupos, ONG, movimientos sociales, parroquias, diócesis pueden ponerse en contacto con la comisión central a través de una dirección de correo electrónico especial, que les proporcione tiempo, habilidades, creatividad, iniciativas, recursos sobre el tema de los migrantes y refugiados. También será posible organizar momentos de oración, debates, eventos deportivos y artísticos sobre los temas indicados. Se invita a individuos y asociaciones a unirse a los tres días de finales de mayo en Verona.

«Cantiere Casa Comune» es también (no podría no serlo) un proyecto político. Tenemos que cambiar, transformar lo que no funciona en la convivencia humana, sobre todo erradicar lo que niega la dignidad a las personas en la tierra, porque, como dice el Papa, «no podemos sentirnos «correctos» cuando un miembro de la familia humana es relegado a la retaguardia y se convierte en una sombra» (Mensaje para la Jornada mundial de los pobres, 15 de noviembre de 2020). Para ello, es el propio Francisco, quien considera  el asunto con solicitud insistente, que uno debe ensuciarse las manos: «Como escriben los misioneros combonianos- redescubrimos nuestros orígenes subversivos para socavar un sistema mundial injusto. Sentimos el deber de relanzar nuestro papel profético y proactivo construyendo esperanza, piedra tras piedra, junto con la sociedad civil, el mundo del voluntariado y la solidaridad internacional, instituciones, administradores locales, parlamentarios, todas las personas que sienten la necesidad y el deseo de ensuciarse las manos en el compromiso de la transformación social»

Los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús están presentes en treinta y seis naciones en cuatro continentes, África, América, Asia y Europa; han consagrado su vida para anunciar el Evangelio a todos los pueblos, viviendo junto a los más necesitados, los descartados, los marginados. La familia comboniana está formada por unos tres mil misioneros y misioneras e incluye el instituto principal fundado en 1867 por san Daniel Comboni para la evangelización de África Central, las Hermanas Misioneras Combonianas que en 1872 Comboni unió para el mismo apostolado, las misioneras combonianas seculares que se unieron en la segunda mitad del siglo XX, y otros grupos, incluyendo a los laicos misioneros combonianos que se inspiran en el mismo carisma y están muy extendidos en muchas naciones.

Para lanzar el “Cantiere”, se habían programado algunos eventos en diferentes lugares, casi todos tuvieron que suspenderse debido a la pandemia del coronavirus. El primero, sin embargo, tuvo lugar en la noche del jueves 15 de octubre en la Casa de la Caridad de Milán, con la participación de Don Virginio Colmegna, presidente de esa estructura, el ex magistrado Gherardo Colombo y el padre Filippo Ivardi, director de «Nigrizia». En el mes de noviembre, en cambio, hay una cita en Roma con la familia comboniana para la presentación del libro Somos misión en la ministerialidad social del instituto.

La esperanza, señala el misionero comboniano Alex Zanotelli, es que desde esta obra pueda nacer «un movimiento popular como el Papa Francisco lo ha estado pidiendo desde hace mucho tiempo. Para lograrlo, todos debemos aprender a superar el individualismo que prevalece hoy, a salir del capullo en el que nacimos y nos criamos, a leer la dramática realidad en la que vivimos y a confesar nuestro pecado».

[Giovanni Zavatta – L’Osservatore Romano]

 

Original en italiano en https://www.comboni.org/contenuti/112283

Tomado del Osservatore Romano: https://www.osservatoreromano.va/it/news/2020-10/quo-249/casa-comune.html.  Click el siguiente enlace:

La obra de los misioneros combonianos para una nueva misión

Traducción de nuestro equipo de redacción

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