Pescando con Jesús

En el evangelio de san Lucas existe un pasaje que es eminentemente misionero y vocacional; se trata del capítulo 5, sus primeros once versículos. De forma un tanto esquemática voy a explicar los diez pasos que encuentro en este texto que me parecen más interesantes.

El pueblo se agolpa para ver a Jesús

«En cierta ocasión en que la gente se agolpaba en torno a Él para oír la palabra de Dios, estando Él de pie junto al lago de Genesaret…,».

  • La gente está hambrienta de Jesús. Alimentarla es, pues, un deber de toda la Iglesia, especialmente de sus pastores.
  • Todos nosotros somos otros Cristos: sembradores…
  • Que busquen en nosotros a Jesús, no a nosotros.

Jesús sube a la barca de Pedro

 «…vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes. Subien-do a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente».

  • Jesús predica y sale a pescar en la barca de No es casual. Recordemos: «Tú eres Pedro, y sobre esta Piedra levantaré mi Iglesia» (Mateo 16, 18).
  • En ninguna otra barca está Jesús, sino en la de Pedro y sus sucesores. Quien está con el Papa está con Pedro, y quien está con Pedro está con Cristo.
  • Así podemos entender mejor a Jesús, cuando dice: «Yo estaré siempre con ustedes todos los días» (Mateo 28, 16).

 

Alejar la barca de la tierra

 En el mundo sin ser del mundo (ver Juan 17, 16-16). Vivimos en la tierra, pero somos ciudadanos del cielo (ver Filipenses 3, 20).

  • No contaminarse, pues, con las cosas del mundo.

 

Remar mar adentro y echar las redes

«Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Rema mar adentro, y echen sus redes para la pesca”. Respondió Simón y dijo: “Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes”.

  • Remar mar adentro. Arriesgarse para pescar.
  • Los misioneros del siglo XVI en América y Asia: grandes misioneros que arriesgaron sus vidas en tierras y mares desconocidos solo por amor y fidelidad a la Misión.

 

«No hemos pescado nada»

  • Lo terrible de la ausencia de Jesús. «Sin Mí no pueden hacer nada» (Juan 15, 5). El poder de la oración: «Rueguen al Dueño de la mies…» (Mateo 9, 38).
  • Ojo al trabajo misionero sin Jesús: protagonismo, egoísmo, individualismo, activismo…

 

«En tu nombre lanzo las redes»

  • Fe y confianza en Cristo.
  • El texto de Cafarnaúm: «¿A dónde iremos…?». «Solo Tú».
  • a) Obedecieron y
  • b) recogieron muchos peces: Con Jesús siempre hay abundancia (vino, pan, peces…). Obedecer siempre. Trabajar y recoger con Jesús.

 

Pedir ayuda a los otros

«Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían».

  • No quieras trabajar solo. Sé humilde y pide ayuda.
  • No seas celoso. Dejar que otros hagan: alégrate de ello.

 

«Soy un pecador»

«Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo: “Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador”. Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón».

  • Humildad: no es por mis obras.
  • Reconocer nuestros límites.

 

No tener miedo

«Y Jesús dijo a Simón: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”. Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron».

  • Él está con nosotros. «Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?» (Romanos 8, 31).
  • Seremos pescadores de hombres. Sembradores de la Palabra de Dios.
  • Discípulos misioneros siempre y en todo lugar.

 

a) Dejarlo todo y b) seguirlo a Él de inmediato

 

Nuestra vocación en el seguimiento de Jesús, tanto laical como sacerdotal, exige dejarlo todo por Él. Como dice la canción popular «Ya no me falta nada. Lo tengo todo. Te tengo a Ti». Los laicos, evidentemente, dejarlo todo (lo superfluo), pero sin descuidar los compromisos familiares.

Dejarlo todo para los Apóstoles significó varias cosas:

  • Dejar la barca. Es decir, dejar el propio trabajo o negocio. Para unos fue la pesca, para otros, como Mateo, fue la recaudación de impuestos, etc.
  • Dejar la familia. Es decir, los lazos afectivos.
  • Dejar la tierra. Es decir, nuestra «Galilea», el pueblo: Con sus costumbres, comidas… Con su lengua, raza…
  • Partir de inmediato. «Ellos, inmediatamente, dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron» (Marcos 1, 18).

 

Estas cuatro condiciones (y otras) son más evidentes en aquellos discípulos misioneros de Jesús., tanto hombres como mujeres, cuya  única vocación es la de la evangelización a tiempo completo y para siempre, como es la de los consagrados a Dios (Sacerdotes, Religiosos y Religiosas). Pero a aquellos discípulos misioneros que son laicos también se les exige desprendimiento en muchas cosas del hogar y fidelidad en el seguimiento a Jesús.

 

P. Damián Bruyel

Misionero Comboniano

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